20 ene. 2015

Identidad del paisaje del Jiloca



Es evidente que vivimos en tierras difíciles sometidas a un duro clima extremo. Al igual que entendemos que vivimos en un área de escasas precipitaciones, temperaturas heladoras en invierno y asfixiantes en verano, debemos de ser capaces de  entender que nuestro paisaje está  limitado y adaptado a estas condiciones.

Los vecinos del Jiloca, somos los primeros que infravaloramos, descatalogamos y nos hacemos pequeños cuando toca defender nuestro paisaje. Un paisaje con mucho potencial que si aprendemos a mirarlo y comprenderlo seremos capaces de ver una belleza diferente que nos hará en primer lugar “valorar” y en segundo lugar poder “defender” y “vender” nuestro territorio.

Son muchos los recursos que identifican nuestro paisaje: antiguas parideras, campos de viñas casi en extinción, almendros, barranqueras que aprovechan las aromáticas, chopos cabeceros….. En esta  entrada sobre identidad del paisaje del Jiloca vamos a empezar por un componente que probablemente ha pasado desapercibido para muchos de vosotros, el cual ni siquiera os habíais parado a pensar que fuese parte del paisaje, son “las alpacas”. Desde siempre me han llamado la atención y han sido las protagonistas de muchas de mis fotos. Desde mi punto de vista son componentes esenciales de nuestro paisaje, identifican los medios de vida en el medio rural y embellecen los recién cosechados campos de maíz. 



El sector agrícola es primordial en nuestra zona. En la vega del Jiloca, paseando por cualquier camino vislumbran los campos de maíz,  nos ofrecen  colores alternantes verdes y amarillos, un atractivo contraste cambiante según la época del año.

Los campos amarillos-amarronados ya están preparados para ser cosechados a finales de año y en poco tiempo ya se empiezan a ver rebaños de ovejas, grullas y mirlos que se aprovecharán  del sobrante. Una vez recogida la cosecha, las alpacadoras comienzan su tarea y enero es la  época perfecta para pasear y corroborar que el paisaje de la vega destaca por sus grandes extensiones de campo con alpacas colocadas aleatoriamente y que coincidiendo con el ocaso destacan por su precioso color miel.



Cada vez que salgo a pasear sea el lugar que sea, siempre hay algo que me llama la atención, un tronco en el suelo, los colores del campo, un rebaño, la construcción de las parideras, los atardeceres..,etc. Algo tan insignificante como pueden parecer las alpacas, siempre me dejaron perpleja con sus formas cilíndricas y su colocación en los campos.



Llevaba tiempo queriendo escribir sobre las potencialidades de nuestro paisaje. Siempre me ha dado rabia e impotencia oír hablar mal nuestro territorio y todavía no logro entender a aquellos que no ven belleza en lo que nos rodea. Entre todos debemos saber sacar partido a lo que tenemos y mirarlo con ojos de cambio de luces, colores y sombras, buscar aquellos componentes que hacen diferente y rico nuestros parajes. Espero con la ayuda de todos podamos hacer un catálogo destacable de los componentes que hacen único nuestro territorio.  No dudes en escribirnos y trasmitirnos lo que para ti es esencial en nuestro paisaje.


Porque nuestro territorio lo merece
 ¡Que no tengan que venir a decirnos, el Jiloca también es bonito¡

Carmen Alijarde




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