16 mar. 2015

ANÉCDOTAS CON CORMORANES





CORMORANES DESCARADOS:

Hace cosa de un mes estaba finalizando una ruta por la ribera del Jiloca desde Burbáguena a la Virgen del Rosario, cuando un cormorán (Phalacrocorax carbo) me dejó boquiabierta.

Mis perras, son mis fieles compañeras. Cuando salgo al campo sin ellas siento que me falta algo, pero contradictoriamente cuando estoy en el campo y veo algo interesante, que requiere silencio o movimientos lentos y discretos, suelo pensar….,¡para que las habré traído¡, ¡el próximo día las dejo en casa¡.

Os cuento esto porque en una de mis últimas visitas por la Virgen del Rosario,  cuando paseaba, con la cámara colgada en el cuello, de repente vi un cormorán posado en el camino a pocos metros de mi. Pensé: “por favor, que no vengan las perras, lo espanten y me fastidien la foto”. Antes de que me diese tiempo a preparar la cámara mis perras ya me estaban adelantando. Estaba nerviosa, el tiempo era oro, en pocos segundos quería hacer fotos, que las perras se congelasen en su sitio y que el cormorán no emprendiera vuelo.





Las perras sordas ante mis susurros de que viniesen, cada vez estaban más cerca del cormorán y este ni se inmutaba,  cuando digo cerca es que calculo que llegarían acercase hasta menos de medio metro cuando al cormorán no le quedo otra alternativa que levantar vuelo.
 Sabía que los cormoranes eran algo descarados, ¿pero tanto...? 



EL CORMORÁN Y LA GARZA

Oír su fuerte graznido, mirar al cielo, buscar a un lado y al otro hasta que en algún sitio localizas ese ave zancuda con un gran buche en vuelo y su largo penacho. Esa querida garza (Ardea cinerea) que llevas viendo día tras día  desde primeros de diciembre, posada en los lavaderos de lanas, en las piedras de la presa o en las copas de los  árboles.




El 23 de diciembre a las 9:00 de la mañana cuando salgo con las perras, dos cormoranes me asustan,  salen “de la nada” aleteando fuertemente en el agua. La llegada de estos cormoranes me da que pensar, ¿harán que la garza tenga que irse a otro sitio?.

En los últimos años, todos los comentarios que oigo sobre el cormorán no son en su favor, así que casi seguro influenciada por ellos para mi tampoco es un ave muy en
estima.




Cuando saldo a pasear, un día, otro día, y otro…no veo a la garza.  No se si no coincido o es que se ha ido a otro sitio. Pregunto a mi padre y a mi hermana que si la han visto, la respuesta es común, no, hace mucho que no la ven.

El 24 de enero, después de un mes sin verla y cuando ya había asumido que los cormoranes la habían desplazado a otro lugar, ahí estaba ella emprendiendo vuelo cuando nos vio aparecer por el paseo del río.




El 9 de febrero al medio día, a mi paso por la orilla un cormorán escandaloso levanta vuelo desde el agua. Con el ruido, la garza que estaba camuflada en la orilla a tan sólo un par de metros del cormorán también levantaba vuelo. Es curioso que estuviesen uno tan cerca del otro pero más curioso es que un poco más adelante hubiese  dos cormoranes más. ¿Será que garzas y cormoranes no son tanta competencia? y si son competencia ¿cuántos cormoranes más tiene que haber hasta que la  garza tenga que marchar?...

 Carmen Alijarde

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