3 oct. 2014

DÍAS DE BERREA, SETAS Y REFLEXIONES


La micología, la caza, la trashumancia del ganado y la berrea de los ciervos convierten al otoño en la estación con mayor actividad en los Montes Universales. Seteros, cazadores y curiosos de la berrea comparten un espacio en el que cumpliendo las pautas de cada disciplina o actividad y el debido respeto por el medio natural, parece por el momento que todos tienen cabida. Pero todo depende de a quién le preguntes o según en la piel de quién nos pongamos para que la realidad sea otra.

A la mirada de un ciervo:

La berrea es un espectacular sonido que realizan los ciervos macho en época de celo, con el objetivo de conquistar al harén de hembras. Entre mediados de septiembre y octubre, principalmente en el crepúsculo y al amanecer podemos disfrutar de estos berridos que invaden el monte.

En el ciclo biológico anual de un macho, la época de celo es el momento más importante. En pocos días deben demostrar su dominancia ante otros machos: fuertes y extensos berridos, peleas con las cuernas, defender sus territorios y conseguir el máximo número de cópulas con las hembras, todo esto, casi sin comer y dormir. A diferencia del gran espectáculo y atracción que despierta la berrea entre los curiosos, para los ciervos son fechas cruciales de máximo rendimiento y desgaste energético.

Hembras al amanecer

En otoño, los ciervos comparten su territorio con montañeros, seteros, curiosos y aficionados, es por ello que merecen todo nuestro respeto A la mirada de un ciervo, sólo nuestra presencia resulta incomoda y aunque creamos pasar desapercibidos, incluso en los observatorios nos detectan con rapidez. Cada vez que tratamos de seguirlos según escuchamos su berrea o cada vez que los desplazamos de sus territorios, estamos alterando su comportamiento y añadiendo un estrés y un gasto energético innecesario.

Observatorio desde donde se han hecho las fotos y videos

Escuchar la berrea es algo indescriptible que está al alcance de todos, es la naturaleza en acción y nos pone en situación de cómo los machos luchan por conseguir a las hembras para dejar su descendencia. Disfrutemos cada espectáculo que la naturaleza nos ofrece respetando las distancias y las pautas que esta nos marca. Dejemos para los documentales el intentar conseguir ver una pelea entre dos grandes machos o la cópula de un macho y una hembra, el fracaso está aseguro y además de ser peligroso para nosotros, interferimos en la sabia naturaleza.

(He tenido algún problema para subir los videos de la berrea, al igual que las fotos son de mala calidad. Os escribo la dirección de uno de ellos por si lo quereis mirar)
http://youtu.be/OMy1pKbDLTc)


A la mirada de un lugareño:

El otoño, época por excelencia de recolección de setas, los montes se llenan de coches y seteros. Como norma general, los montes se encuentran en el medio rural. Pequeños pueblos, con un rico patrimonio natural, pero muy castigados por la despoblación y las dificultades laborales ven como sus montes son transitados por miles de personas para recolectar setas.


Las gentes de estos pueblos, los lugareños, desde siempre muy vinculados al medio natural, encuentran, ya sea por afición o descarte la diversión de sus ratos libres en subir al monte, el que es “su monte, su vida”.

A la mirada de los vecinos de los pueblos, la recolección de setas es una mínima fuente de ingresos. Miles de seteros invaden su preciado territorio con el objetivo de llenar los cetos y esto ¿a cambio de qué?, a cambio de pasar “un día de campo”, el cual requiere ir con el depósito y la nevera llenos, sin apenas enterarte que pueblos son los que lindan con el lugar visitado, como bien dirían ellos “el monte lleno y el pueblo vacío”. Además, respecto a la recogida de setas, el minucioso cuidado y respeto de los vecinos, no lo tienen los visitantes y esto hace que se sume cierta apatía hacia ellos.




Todos sabemos lo que es pasar un día en campo, pequeños gestos pueden hacer que los pueblos aledaños a los lugares de setas cambien su visión sobre los seteros. Comprar el pan o el embutido del bocata en las tiendas del pueblo, comer en los bares, parar a tomar un café, interesarse por el pueblo y su cultura, etc y sobretodo, respetar el monte, hacer como les gusta a ellos, "que nadie se entere por donde han pasado y el siguiente crea ser el primero"

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Teruel, provincia por descubrir, afortunados los turolenses por el patrimonio natural que tenemos.


Carmen Alijarde

1 comentario:

  1. ¡Qué cierta la expresión ... "los montes llenos, los pueblos vacíos"!

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